para sentirte libre y mejorar tu visión

terapia individual

Libérate de la carga de la mochila que llevas.

Ten por fin la vida que siempre quisiste llevar, con propósito y con sentido, dejando atrás la culpa, la vergüenza, la ansiedad, el agobio y la depresión.

Terapia

Psicólogos

Quieres sentirte dueño de tu vida

Te esfuerzas, cumples con lo que se espera de ti, has seguido el camino que te dijeron que te llevaría al éxito. Pero aquí estás. Y no te sientes libre.

No te sientes pleno. La culpa te pesa y, aunque intentas avanzar, hay algo dentro de ti que te frena. Como si una parte de ti no quisiera dejar atrás lo que ha sido hasta ahora. Como si cambiar significara traicionar algo o a alguien.

Quieres sentirte dueño de tu vida.

Quieres levantarte cada mañana con la certeza de que estás viviendo con sentido, con dirección. Quieres tomar decisiones sin que la culpa te apriete el pecho. Pero te encuentras atrapado en los mismos patrones de siempre, repitiendo historias o situaciones que parecen no ser del todo tuyas. Y lo peor es que no sabes cómo salir de ahí.

Veamos si algunas de estas situaciones te resultan familiares

Sientes un peso encima que no sabes bien de dónde viene y que te está impidiendo avanzar en tu vida.

Sí sabes de donde proviene pero no sabes cómo manejarlo/afrontarlo y te esta superando afectándote.

Puede que te sientas estancado en tu vida y que nada de lo que has hecho hasta ahora sea suficiente. Tal vez por propia exigencia o quizás porque no te llena ni te sientes pleno.

Quizás sientes agobio y parece que no das el 100% de lo que te gustaría.

Te desconcentras con facilidad, perdiendo el foco y pensando en otras cosas que también deberías hacer.

Sientes que decepcionas a tus seres queridos, aunque no te lo digan. Como si “no estuviera a la altura” de las circunstancias.

Al final del día, tras mucho esfuerzo y actividad, parece que no hayas hecho nada significativo y sigues sintiendo un profundo vacío que te come por dentro.

Estás más pendiente de cómo están los demás que de ti. De cuidarlos, que no les falte de nada. Pero tú no recibes lo mismo. Y acabas siendo la última persona a la que cuidas. Ya no te queda energía para centrarte en ti, o quizás lo ves como si fuera egoísta.

Accedes a complacer en cosas que te piden los demás, aunque no quieras del todo. Hasta que el cuerpo te dice basta y no puedes hacer más, pero tampoco de lo que te gustaba hacer antes. Has acabado con tu energía y te pesa el cuerpo.

Camino a la Individualización

1.1

Hay métodos probados para salir de este sin vivir. A todo este proceso le suelo llamar el camino hacia la individualización. Es decir, cómo liberarme de aquellos patrones de comportamiento que ya no me sirven, para adoptar o crear los patrones con los que me siento más identificado. Con la persona que quiero llegar a ser, mi mejor versión.

Como seres humanos aprendemos patrones de comportamiento por imitación, rebeldía o una mezcla de ambas. Esto per se no es ni bueno ni malo. Este tipo de aprendizaje es nuestra principal forma de evolucionar y desarrollarnos. Fundamentalmente es inconsciente, implícito en nuestra forma de hacer. Es natural, por economía mental y ahorrar energía el ser humano sigue la inercia de sus patrones.

Aquellos comportamientos que nos gustan los imitamos. Nos permiten saber que queremos dentro de nuestra vida. Con este tipo de patrones suele estar todo en orden. Es el gran legado (aprendizajes humanos) que nos llevamos de nuestra familia y amigos.

Aquellos comportamientos que nos disgustan nos oponemos, nos rebelamos.

Nos permiten saber qué NO queremos en nuestra vida.

Pero ojo, que una rebelión radical se acaba pareciendo mucho en su forma al patrón original y acaba obteniendo el mismo resultado (por poner un ejemplo, fíjate en las tribus urbanas de skinheads y neonazis: comportamientos agresivos, tendencia gregaria y antisistema, sea por exceso o defecto, obstinación y radicalización en ideas.  Hasta cuesta diferenciarlos a simple vista si no eres experto, a pesar de su polarización política).

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1.2

Hay patrones que son ambiguos. De forma explícita nos trasmiten una información, pero de forma implícita otra. 

Por ejemplo si en tu familia hay un lema que se defiende a capa y espada de “trabajar poco y ganar mucho” pero ves a tus padres que trabajan mucho y ganan lo suficiente para pasar el mes.

Estamos contrariados y sentimos ambivalencia ante estos patrones.

1.3

Éstos son los más peligrosos y confusos. No sabemos qué hacer con ellos y parecen dominarnos en automático ante “el libre albedrío” de las circunstancias que nos encontramos.

A veces respondemos por un polo (el explícito) y a veces por otro (el implícito), nunca nos dejarán en paz pues hay una incoherencia en ellos. Estamos en conflicto con ellos.

 

1.4

Típicamente los patrones los aprendemos desde pequeños.

La gran mayoría de ellos, los más antiguos, con nuestra familia de origen:

las figuras de referencia en nuestra infancia (padres, hermanos y abuelos involucrados en nuestra crianza).

Pero también seguimos desarrollándolos en nuestra adolescencia, donde nos separamos más de nuestra familia y nos acercamos más a nuestros iguales (amigos y compañeros en la escuela).

1.4

Típicamente los patrones los aprendemos desde pequeños.

La gran mayoría de ellos, los más antiguos, con nuestra familia de origen:

las figuras de referencia en nuestra infancia (padres, hermanos y abuelos involucrados en nuestra crianza).

 

1.5

Pero también seguimos desarrollándolos en nuestra adolescencia, donde nos separamos más de nuestra familia y nos acercamos más a nuestros iguales (amigos y compañeros en la escuela).

Aquí iniciamos nuestra aventura para desarrollar nuestra identidad personal y también empiezan a ser potentes las apariciones de ciertas emociones: la culpa y la vergüenza.

1.6

También estamos muy pendientes de la aceptación social: “¿me sentiré querido si soy así?” (vergüenza) y la pertenencia a un grupo social: “debo ocultar estas facetas mías que no son bien recibidas”(vergüenza) y “yo en este grupo soy reconocido por esto o aquello. Cumplo esta función en el grupo, no puedo desatenderla” (exigencia y culpa si “no estoy a la altura”)

1.7

Por lo tanto hay patrones que nos gustan (imitamos), que nos disgustan (nos rebelamos) y que nos resultan ambivalentes (nos confundimos). La buena noticia es que nos podemos liberar de ellos, podemos aprender a neutralizarlos, sobretodo aquellos que nos hacen sufrir, y podemos aprender a diluir su efecto sobre nosotros. Aunque no es fácil. Piensa que llevan mucho tiempo acompañándote en tu camino. Algunos desde la más tierna infancia. Posiblemente hasta tuvieron una buena intención en su momento, eran útiles. Pero ya se han quedado oxidados y no nos dejan avanzar.

Cómo nos liberamos

Consciencia. Recuerda que por economía mental están en piloto automático. Tenemos que pasarlos a “modo manual”, identificarlos, sobre todo aquellos que nos hacen sufrir y están más presentes en el día a día. Hacerlos conscientes, para poder darnos cuenta de que están ahí y su efecto.

Comprensión. El ser humano, en su entera complejidad, adquiere patrones con una buena intención. Comprendiendo el sentido que tuvieron en su contexto, la intención positiva que perseguían, dejaremos de estar en lucha y rechazo con ellos.

Liberación. Al estar conscientes de ellos y dejar de luchar contra ellos, sabiendo que cumplieron una función positiva para nosotros, podremos sustituirlos por patrones/hábitos más adaptativos a nuestro contexto presente y que sea más natural para la persona que eres ahora. Un patrón que cumpla esa misma intención positiva, sin el desgaste de su sufrimiento, sin los daños colaterales. 

Integración. Vamos probando éstos nuevos patrones, como si fueran zapatos nuevos “a ver cómo nos quedan”. Si son cómodos y nos sirven para caminar, nos los quedamos. Si son incómodos o nos hacen daño pasado un tiempo los devolvemos. Así nos quedamos los patrones más a medida que vamos probando. A esto le llamo actualizar los patrones.

Como ves no menciono romper los patrones. Eso significaría luchar contra ellos. Como es normal se defenderán, resistirán y lucharán para sobrevivir. Han sido parte de ti y, seguramente, de gran ayuda. Toda lucha hace que se hagan más grandes.

 Aquello en lo que nos enfocamos se hace más grande (en nuestra cabeza, en el tiempo que le dedicamos, en el esfuerzo que le ponemos). Por ello el camino es otro. RECONOCER y HONRAR que trataron de ayudarte, comprenderlos. Y simplemente sustituirlos/actualizarlos con una nueva versión más funcional, dando lugar a sus buenas intenciones adecuados al contexto actual.

Todo esto supone un esfuerzo. Cada día que nos relajemos con ese viejo patrón, por inercia, volverá a tomar el control de nuestros comportamientos. Lo hace con buena intención, pues si no cumplimos con él no sabemos cómo comportarnos, de momento. Ha formado tanto tiempo parte de ti que es como un viejo amigo que trata de ayudarte con sus viejos consejos en tus viejas circunstancias, sin adecuarse a tu nueva situación personal.  

¿qué consigo si me libero de mi mochila de patrones?

Una mochila ligera, sin piedras, con recursos útiles más adaptados a ti.

Vives con más energía y ligereza porque identificas el origen de los patrones viejos su intención positiva y dejas de luchar. Dejando de sentir culpa, vergüenza, ansiedad y depresión.  

Tomas las riendas de cómo quieres vivir tu vida. Al actualizar el carácter automático de los patrones viejos y elegir los nuevos, te haces responsable de la vida que quieres tener y te orientas a ella.

Proteges tus decisiones, basándote en tus valores y defendiéndote de acusaciones y manipulaciones con tu familia, con tu pareja, con tus amistades, con tu trabajo y, con tu peor verdugo, contigo mismo.

Proteges tus decisiones, basándote en tus valores y defendiéndote de acusaciones y manipulaciones con tu familia, con tu pareja, con tus amistades, con tu trabajo y, con tu peor verdugo, contigo mismo.

Tienes más compasión contigo mismo. Ya que reconoces y honras aquellos patrones que han sido “mejores y peores”, sabiendo manejarlos para unirlos hacia esa intención positiva y en tu propio beneficio.

Aprendes a poner límites en las áreas vitales de tu vida, sin sentir culpa, sin rabia. Simplemente con claridad y firmeza.

Como consecuencia además, obtendrás relaciones más significativas, más auténticas, con tu entorno más cercano. Y dejarás ir a viejas relaciones que están también oxidadas.

Además aprenderás a reconocer ciertos patrones en otras personas significativas. A diferenciar la mochila del otro, la tuya y la creada entre ambos. Sabiendo reconocer cual es la parte de responsabilidad de cada uno. Sin sobreimplicaciones, juegos emocionales ni culpa. Facilitando actualizar la relación a una más madura y sana.

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Soy carlos Salamero, Psicólogo De Profesión y Vocación

Imagina crecer con la sensación de que algo no encaja.

 Tener un buen trabajo, una vida que desde fuera parece estable, pero dentro sentirte atrapado en una rueda que no deja de girar. He visto esa lucha en cientos de personas. Y sé que no es fácil salir de ahí.

Soy psicoterapeuta, psicólogo sanitario, terapeuta familiar y de pareja. Licenciado por la Universidad Complutense de Madrid, con formación en Italia y especializado Terapia Relacional.

 Pero ante todo soy un ser humano con un talento natural para descubrir las fortalezas de cada persona.

 Veo siempre el vaso medio lleno. Me relaciono desde la compasión, el compromiso y recursividad.

Desde 2012 acompaño a personas que, como tú, buscan algo más que sobrevivir el día a día: quieren recuperar su voz, liberarse de patrones y encontrar un sentido que les haga despertar con ganas.

Mi enfoque integra herramientas como la Psicología Positiva, el EMDR o el análisis de narrativas personales para desatar el potencial que llevas dentro.

 He trabajado en entornos clínicos complejos, desde rehabilitación psicosocial hasta terapia de pareja y familia en instituciones de referencia como Sant Pau. Todo ello me ha permitido entender las dinámicas que nos atrapan y cómo transformarlas en oportunidades reales de cambio.

Hoy dirijo proyectos en Ceinter Psicólogos en Barcelona, ayudando a personas que se sienten bloqueadas a encontrar claridad, propósito y libertad emocional.

Qué opinan de mi

 Alejandro A.
Alejandro A.
Excelente profesional...el mejor...estoy muy satisfecho con la terapia y con los resultados obtenidos
Marcia B.
Marcia B.
Muy cercano y preciso a la vez, sin faltar la claridad y objetividad con la que te habla, me encantó.
R.P
R.P
Carlos es un gran terapeuta. Su empatía y sensibilidad me ha hecho reconectar conmigo misma. Llevo un tiempo yendo a terapia y los resultados se van notando.
E.G
E.G
Buen trabajo de recopilar datos anteriores para poder llegar al momento actual. Buen clima, confianza, comodidad.
S.T
S.T
Carlos está siendo muy atento con la terapia y respondiendo a mis expectativas. Un profesional muy recomendable.
L.A
L.A
Muy buen profesional. Su lectura es muy precisa, dedicado y sensible. Recomiendo a las personas que estén buscando un terapeuta”
D.M.
D.M.
En mi caso siento que tuve una buena conexión con mi psicólogo, eso es muy importante. Muy dedicado y humano.
 Alejandro A.
Alejandro A.
Me agrada mucho la calma y la empatía que tiene Carlos, consigue transmitirme tranquilidad y ir más allá del problema mismo. Ayuda a reflexionar sobre el nuestro ser interior, intentando no tener miedo y aceptar lo que somos. He tenido 6 sesiones con Carlos y seguramente voy a seguir
U. S
U. S
Me gusto mucho, y me sentí libre de hablar. Me sentí a mi gusto, es solo el principio pero creo que me ayudara mucho.
Diego M.
Diego M.
Es mi segunda visita. Me he sentido bastante cómodo y de momento me siento muy a gusto y quiero seguir con las sesiones.
E. H.
E. H.
La primera visita ha sido muy positiva y prometedora. La semana que viene vuelvo para una segunda sesión.
A. A.
A. A.
El lugar es muy acogedor'...La consulta de primera....Carlos Salamero muy profesional y muy humano...excelente trato y atención.